Dialogos. El amor.

La tarde comenzaba y el sol calentaba ardiente de ganas el rostro de Salviati, como si hubiera esperado todo el invierno a poder hacerlo. Él no lo rechazaba, todo lo contrario, mostraba como orgulloso su rostro al astro rey, aceptando el calor como un regalo. En ese momento Sagredo se sentó junto a él.

– SAGR: Buenas tardes señor Salviati… hoy me ha ganado usted.
– SALV: Buenas tardes amigo.

No les hizo falta añadir nada más para empezar a disfrutar de cada uno de la compañía del otro, y así permanecieron en silencio un buen rato.

– SALV: ¿No le da a usted alegría?
– SAGR: ¿Alegría? ¿El que, señor Salviati?
– SALV: El comienzo de la primavera… el fin del invierno…
– SAGR: Sin duda, amigo, sin duda. Es motivo de alegría.
– SALV: Eso está claro, pero ya sabe usted, que la curiosidad no es interesarse por lo que ocurre, sino por su causa.
– SAGR: Ya sabía yo que su silencio indicaba sin duda que empieza una de nuestras charlas…
– SALV: Según lo veo, como de costumbre, la ley de leyes (evolución de Darwin) fomenta este sentimiento en nosotros, como maniobra para fomentar el aumento de actividad en todos los sentidos después del detenido invierno, y para facilitar el enamoramiento y el amor.
– SAGR: Es posible, sí señor. Por cierto, curiosas palabras en su boca.
– SALV: ¿Curiosas?

Salviati estiró el cuello en señal de ofensa claramente fingida. Sagredo sonrío ampliamente aguantando la carcajada. Después se concentró… y recitó en tono solemne, quizá demasiado alto…

– SAGR:

Amor, ¿Quién eres?
Soy quien te mueve el corazón
¿Por qué lo mueves?
Para llenarte de emoción
¿Por qué me encontrase?
Por suerte, en esta ocasión
¿Qué quieres?
Cegarte de ti, con pasión
¿Para qué?
Para que en ella fijes tu atención.

– SALV: Bellas y sabias palabras, si me permite decírselo. Según lo veo, el amor es el sentimiento, y por lo tanto comunicado del subconsciente al consciente, que nos empuja a comportarnos en contra de la lógica y a favor de la especie.
– SAGR: Pero amores hay muchos tipos ¿A cuál se refiere?
– SALV: Creo haber definido todos, cada uno en su contexto cumple esta definición.
– SAGR: [murmurando] Pareja… amigos…. paternal… familiar… social… [Con voz normal] Puede ser, puede ser… ¿Y el enamoramiento?, ¿Que me dice del enamoramiento?

Vuelve a ponerse solemne:

– SAGR:

Quiero escuchar mi corazón en tu pecho,
moviendo mí sangre.
Quiero mirarte tan fuerte, con tus ojos,
que a oscuras te vea.
Quiero darte mi mano y que con ella acaricies,
debajo de tu piel.
Quiero juntar nuestras frentes y que pensemos juntos,
como hacemos siempre.

Eres la parte de mí que no soy yo

– SALV: Una de las cosas que hacemos constantemente, y cuando digo constantemente quiere decir en absolutamente todos los instantes de tiempo, es tomar decisiones. Decidimos lo que hacer y si hacerlo o no, si esperar o no, nos preguntamos, muchas veces subconscientemente, si es la mejor opción o no. Esta carga de trabajo aumenta cuando se califica como importante una decisión. La calificación corre por parte de nuestro subconsciente, que proyecta sentimientos sobre el consciente para advertirle de la importancia determinada, y si esta es alta conversan para decidir. Para liberar la tensión creada una vez tomada la decisión, y relajar los mecanismos de calificación y decisión, nos reafirmamos en nosotros mismos autoconvenciendonos de lo bien que hemos decidido, de que la opción tomada es la correcta.
– SAGR: Si, si… lo que me cuenta es muy cierto, pero ¿no hablábamos de enamoramiento?
– SALV: Eso es… justo eso… cuando buscamos pareja estamos tomando una de las decisiones más importante de nuestras vidas, quizá la más importante, y ha de hacerse bien. El enamoramiento es la mayor de las auto-reafirmaciones que podemos sentir. Es tan importante que confiemos en nuestra decisión que nuestro subconsciente nos embriaga de sentimientos placenteros diseñados únicamente para concentrarnos en la persona elegida.
– SAGR: Ley de leyes
– SALV: De nuevo, sí señor, evolución de Darwin que nos constituye y configura.
– SAGR: Y nos empuja fuerte, lo más fuerte que nada nos puede empujar a sentir, a vivir, a gozar, a buscar y encontrar, a amar, a enamorar… Qué bonito es darle explicación a cualquier tema ¿Verdad?
– SALV: Sin duda, la mejor forma de lustrar la belleza de las cosas es darles una explicación basada en la lógica y en la experiencia.

Ambos repetían su charla mentalmente, mientras con una sonrisa seguían disfrutando del amigable y puntiagudo mordisco del sol. Al tiempo Sagredo interrumpe:

– SALV: ¿Le puedo hacer una pregunta personal?
– SAGR: Como no, amigo, con toda confianza
– SALV: ¿Ha sentido usted el amor? ¿Ha estado enamorado?
– SAGR: Por favor, Salviati, no empecemos… no me haga, como siempre, tener que repetirle que somos la misma persona
– SALV: , – )))) Si, si… ya lo se… era por hablarlo con usted, por el gusto de hablarlo
– SAGR: [amplia sonrisa] Ya… claro… Irene
– SALV: Y el 3
– SAGR: Siii… Estar enamorados es una forma de vivir para nosotros ¿Sabe?
– SALV: La única forma de vivir, ¿Verdad?
– SAGR: Sin duda… la única… ¿Será auto-reafirmación?
– SALV: Si, es amor.

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